UNA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA AL PROCESO CATALÁN – Dr. Kurt Grötsch

UNA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA AL PROCESO CATALÁN

Dr. Kurt Grötsch
Lo que está ocurriendo en Cataluña inquieta, en cuanto que no hay explicaciones razonablemente válidas para hacer entender porque un segmento importante de habitantes de una región entra en una permanente degradación institucional, con una continua desobediencia a la ley y a los tribunales, despreciando a la oposición, con la consiguiente pérdida del orden democrático e institucional, usando pseudo referéndums y golpes contra la legalidad, aceptada por todos de forma democrática. Tuve la oportunidad de vivir en Barcelona, al principio de los 90 y no percibí nada de lo que podía hacer vislumbrar los acontecimientos de los últimos años. Algo debe haber pasado.

 

Para mi gran sorpresa, y hasta el día de hoy, no tengo constancia de que alguien haya explorado los trasfondos psicoemocionales del “procés” catalán y las desviaciones de su piscología social, o “psicología de las masas”, que tanto está afectando a la sociedad catalana. Para explicar lo inexplicable partí de una pregunta “¿están enfermos?”.

 

La respuesta a esta ha sido analizar el fenómeno y explicarlo como si el responsable fuese un ‘virus´, y ha funcionado. La idea inicial era escribir una farsa, una ficción, pero el resultado, que aquí presento, ha sido un texto faicts (facts and fictions), a partir de estudios de la psicología de masas, de la paranoia etc. El resultado, hasta cierto punto inesperado, han sido unas conclusiones que, en gran medida, explican este fenómeno social.

 

Debo advertir que no crean nada de lo que van a leer a continuación, todo es inventado, es falso y tan absurdo como el propio “procés”.

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 
El IADD y el VAPR-P1

El conocido IADD, Instituto para el Análisis de Divergencias Democráticas (INSTITUTE FOR ANALYTICS OF DEMOCRATIC DIVERGENCE) con sede en Oslo, analiza las oscilaciones que se producen en relación con la interpretación de la democracia, así como las divergencias de los movimientos sociales y políticos, dentro de los sistemas y estados democráticos, definidos como tales.

 

Dirigido por el Profesor Dr. Common Sense (Freetown, 1954), sus científicos observan, tanto los movimientos manipuladores de la opinión pública, como las violaciones de leyes, de acuerdos sociales, etc., con el objetivo de garantizar la pluralidad de opiniones, convicciones y fomentar las diferentes visiones que se dan dentro de un colectivo social.
El IADD, analiza al detalle, tanto la incidencia de los populismos, como otros movimientos, por ejemplo, la posible intervención rusa en las elecciones norteamericanas, o acuerdos que rompen pactos y alianzas entre estados etc., como el Brexit o la nueva política de Trump.

 

Obviamente, y como resultado directo de este compromiso, también investiga al “procés” catalán, con el que ha llegado a una más que sorprendente conclusión.

 

Según las investigaciones de su equipo, cuyos resultados han sido aportados por su director, el profesor Common Sense, el “procés” catalán se debe al VAPR-P1, o Virus de la Alteración de la Percepción de Realidad Política en el Grado de Paranoia 1. La variante más virulenta de este virus es sin embargo el VAPR-P3 RV, que conduce a actos de rabia violenta. Como todo virus, este es un agente infeccioso microscópico acelular que solo puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos de personas cercanas, e integradas, a la causa.

 

Después de años de observación, y análisis, en los escenarios de la manipulación de procesos democráticos, los científicos del IADD, han conseguido aislar el virus con la posibilidad de describir sus sistemas de actuación. Sobre su hallazgo informarán al Comité Internacional de Taxonomía de Virus o International Committee on Taxonomy of Viruses (ICTV).

 

Los principios de acción del virus son su intervención en procesos neuro fisiológicos o neuro emocionales. Este pertenece a los virus helicoidales y al grupo de vectores de transmisión, que se transmiten entre portadores, propagándose por el aire a través de los estornudos, salivas, etc., desarrollando su más intensa actividad en los ambientes caldeados de los mítines políticos, con una activación del cortex cerebral superior al nivel normal, ambientes en los que se generan principalmente, aunque no exclusivamente, como son los mítines de ámbito nacionalista, independentista etc. donde colisiona el sentido común, con un muy elevado estado de excitación emocional del hemisferio derecho del cerebro que hace a los potenciales víctimas del virus extremadamente vulnerables.

De aquí se explica la propagación del virus en determinados círculos y grupos políticos. Se ha observado la aparición del VAPR-P1, en el siglo XX, en los mítines nacionalistas de la NSDAP (origen del nazismo alemán), así como en los nacionalismos de Italia y España, y más tarde en Inglaterra con el Brexit, desde donde posiblemente haya sido exportado a los Estados Unidos, en donde se propagó de una forma extraordinaria en la clase media americana, fundamentalmente en zonas agrícolas, haciendo posible la elección de Trump cuyas paranoias serán los próximos objetos de las investigaciones del IADD. Sin embargo, y siempre según los expertos del IADD existen documentos de la Edad Media que hacen pensar que el virus tuvo un papel decisivo en el surgimiento y desarrollo de las Cruzadas. El IADD además postula la hipótesis que la paranoia de las Cruzadas y sus portadores del VAPR-P2 y VAPR-P3 dejaron el germen del virus en los desiertos de África del Norte, donde está resurgiendo en el fanatismo islámico actual.

Su principal actividad se desarrolla en el impacto sobre el “corpus callosum”, es decir el nexo de unión y comunicación entre el hemisferio izquierdo del cerebro, la parte que alberga el racionamiento, la lógica y la ordenación numérica y el hemisferio derecho del cerebro, donde radica la creatividad y la emoción. El virus consigue, en los afectados, una desvinculación paulatina entre los dos hemisferios (agenesia del cuerpo calloso), anulando la parte racional en la percepción e interpretación de la realidad llegando a construir fantasías con rasgos paranoicos. Es la labor más creativa y extrema de este virus, ya que crea una nueva realidad mental y emocional, que algunas víctimas en un delirio colectivo llaman “realismo mágico” catalán. Como observan estudiosos norteamericanos en pacientes psicopáticamente asociales, estos se caracterizan por un procesamiento anormal entre los dos hemisferios y del funcionamiento del callosum: “ Psychopathic antisocial individuals have previously been characterized by abnormal interhemispheric processing and callosal functioning.”1

Agenesia

 

El virus, en su inicio vive una propagación lenta, para avanzar en un proceso viral epidémico afectando a grandes partes de la población, modificando, a lo largo de su contagio, estructuras emocio-neuronales del cerebro, creando así nuevas conexiones entre la sinapsis en su hemisferio derecho. El origen evolutivo del mismo aún es incierto, dado que su sistema de actuación es lento pero eficaz y por tanto difícil de detectar (y tratar) en sus principios.

 

Su éxito social se basa en la defensa de una supuesta causa justa, lo que inicialmente hace que se vea como algo positivo. Lo peligroso en los VAPR-P1,2 y 3 es sin embargo que para dar valor y peso a la causa justa, debe construir, inicialmente, una causa ‘injusta’.

 

Las primeras paradojas catalanas

 

Para que esto sea posible, el virus evoluciona en varias fases.

 

En la primera estimula a sus portadores a tener una visión e interpretación selectiva de la historia, de la cual elimina elementos que no les sirven para los fines de la causa, mientras que refuerza otros, afines a sus objetivos. Es la fase más light de una paranoia incipiente en la cual se ‘olvidan’ o se borran de la consciencia hechos como la corrupción generalizada en Cataluña, el 3%, etc., que podrían restar imagen o credibilidad de la lucha por una causa justa, tomando como ejemplos el proceso de independencia catalán o la lucha por la libertad de Jerusalén.
En una segunda fase, el virus induce a sus portadores a remodelar la historia, los críticos dirían ‘falsificarla’. Es su fase más creativa ya que se construye una historia a medida, desaparecen
fechas y se crean contextos afines: tanto Cristóbal Colón, como Teresa de Ávila de repente son catalanes, el Reino de Aragón se transforma en Catalán Aragonés, borra Castilla del mapa histórico etc.

 

En esta fase, de un proceso de percepción selectiva, está también el germen de la victimización del colectivo afectada por el VAPR-P1, que será más tarde el núcleo del motor emocional de la causa justa. En esta fase, la paranoia, bajo los efectos del VAPR-P1, se consolida y se propaga. Los afectados dirán más tarde, que las sociedades del entorno le niegan el reconocimiento de sus aportaciones históricas a la construcción de España, llevándoles el VAPR-P1 a un complejo de inferioridad e induciendo a una reivindicación histórica social innecesaria, lo que nos conduce al núcleo del conflicto catalán, ya que los portadores del virus se sienten elegidos por la causa, teniendo una muy elevada autoestima y orgullo nacional, que algunos definirán como soberbia casi racial, y que en Cataluña conduce a que los ‘elegidos’ catalanes diferencien entre “los nuestros” y “los otros”.

 

Cómo consecuencia, surge una sensación de menosprecio histórico y supuesta humillación de los que se sienten ‘elegidos’ y superiores a los demás mortales, causando estragos importantes en el ‘yo’ de estos. Es la primera paradoja catalana.

 

El ‘yo’ sano se hunde en una espiral emocional. La sensación de los elegidos de sufrir una causa injusta, líbera y solidifica sus emociones más radicales, como son el odio, la venganza, la humillación, el rencor, la opresión, el nacionalismo excluyente, digamos el principal sustrato para el desarrollo del VAPR-P1. Estas sensaciones en su conjunto son la base emocional para luchar por la necesitada causa justa. Obviamente los portadores del VAPR venden su lucha esgrimiendo energías ‘nobles’ como la lucha por la libertad, la democracia, la igualdad, el respeto a las leyes etc., argumentos que dentro del marketing del “procés” se vende internacionalmente de forma excelente.

 

La propia dinámica cerebral, con la paulatina desconexión de la parte izquierda del cerebro provoca en sus portadores una pérdida de la conciencia de lo que es legal, legítimo, democrático y real, haciendo que el proceso se convierta en irreal y antidemocrático, de tal forma que se produce la segunda paradoja catalana, reclamando derechos democráticos, pero usando métodos antidemocráticos para conseguirlos. Un proceso que la psicología del siglo XX describe como paranoia.

 

El proceso de la paranoia social en el territorio catalán se agudiza cuando aparece el delirio de la victimización, cuando la creencia de que el entorno político social les ‘roba’, se transforma en convicción: España roba a Cataluña, Europa a Gran Bretaña y el mundo les roba a los americanos. Esta sensación es la base de la causa injusta. La auto-victimización crea enormes vínculos y lazos entre los afectados del virus y se producen los primeros síntomas de un comportamiento colectivo que Gustave le Bon (1841-1931, psicólogo francés) y otros describen en sus estudios sobre la Psicología de las Masas.

 

Según Le Bon la masa es siempre intelectualmente inferior al hombre aislado. Pero, desde el punto de vista de los sentimientos y de los actos que estos provocan, puede, según las circunstancias, ser mejor o peor. Todo depende del modo en que sea sugestionada, en este caso por los independentistas catalanes. Este fenómeno explica, que personas en circunstancias ‘normales’ sean sensatas como profesionales, pero sin embargo sucumban a la dinámica irracional y al delirio seductor del procés postulando propuestas tan irracionales como un gobierno en el exilio, gobernar por Skype, o creando un gobierno simbólico en Cataluña, etc. que en su resumen representan la máxima expresión de un trastorno delirante.

 

El gran fracaso del Gobierno de España, que debería custodiar y validar el conjunto de los grupos étnicos, lingüísticos y culturales de un estado, es no haber reconocido las tendencias psico-emocionales de los portadores de virus. Intervenir más, o demasiado tarde con masiva presencia policial, refleja una mentalidad medieval, que es como cuando se trata a enfermedades psíquicas, no explicables con la lógica imperante, mediante porras, la cárcel o la hoguera. Todo ello realimenta el proceso de la victimización.

 

Con esta sensación se produce un paso cualitativo emocional necesario e importante para la causa, ya que con estas afirmaciones de repente hay responsables y culpables físicos concretos: los enemigos de la causa justa.

 

El trastorno delirante

 

Teniendo enemigos reales y contemporáneos, el VAPR-P1 puede dirigir las energías de sus portadores hacia metas concretas, adquiriendo la forma de un síntoma de paranoia social aguda. La paranoia se caracteriza por un estado mental, que se le conoce como trastorno delirante, y que se manifiesta de forma permanente en una sobreestimación, rigidez, desconfianza, un juicio falso, además de un desajuste en su personalidad, o en este caso de las circunstancias sociopolíticas catalanas.

 

Cuando la paranoia es reforzada por grupos independistas, como en Cataluña y durante un periodo importante, “el error se hace colectivo y adquiere la fuerza de una verdad” (Le Bon), la paranoia puede convertirse en una enfermedad llamada psicosis paranoide delirante, la cual se basa en la idea de la persecución, como es el caso de los defensores de la RIC (REPUBLICA INDEPENDIENTE CATALANA) que se sienten perseguidos, oprimidos, robados por el ‘enemigo’ estado español. Cuando la paranoia se socializa y afecta a un número mínimo de personas, se genera una masa crítica necesaria para que aparezcan los primeros comportamientos del colectivo.

 

EL IADD basa, también, sus análisis en el trabajo del psiquiatra español Enrique González Duro (escritor y psiquiatra, La Guardia, Jaén, 1939), que en su libro La paranoia (1991), afirma que los factores desencadenantes de esta enfermedad se encuentran muy activos en individuos que presentan un acusado narcisismo (“los nuestros, “somos los mejores”, etc.) y que se han visto expuestos a serias frustraciones, hallándose en consecuencia dotados de una baja autoestima. En el caso catalán observamos que los políticos catalanes inculcan, desde el gobierno de Jordi Pujol aproximadamente, este estado de ánimo en el territorio, creando la ‘causa injusta’ que causa estragos importantes en la psicología de un pueblo, que históricamente se consideraba ‘mejor’ que el resto de España, es decir la psicología catalana sufría de raíz una especie de narcisismo étnico-social.

 

 

Esto provoca, según González Duro, que se dispare en los mismos el mecanismo natural de proyección, muy estudiado por la psicología, en virtud del cual tendemos a atribuir a otros, aquellos impulsos, fantasías, frustraciones y tensiones que nos resultan inexplicables, inaceptables e insoportables en nosotros mismos. “El pensamiento paranoide —sigue González Duro— es rígido e incorregible: no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio, para convertirlo en convicción.” Con este diagnóstico realizado hace 27 años, González Duro, calcó al posterior “procés” catalán.

 

El trastorno delirante o psicosis paranoica (el término paranoia fue durante muchos años el de uso más frecuente) es un trastorno psicótico caracterizado por ideas delirantes no extrañas y en ausencia de cualquier otra psicopatología significativa.

 

Una persona con trastorno delirante puede ser bastante funcional y no tiende a mostrar un comportamiento extraño, excepto como resultado directo de la idea delirante. Sin embargo, con el tiempo la vida del paciente puede verse más y más abrumada por el efecto dominante de las creencias anormales, fenómeno que se observa en el “procés”. Esta dinámica explica que, en territorio catalán, afectado por el VAPR-P1, los portadores del virus funcionen en su vida profesional e intelectual con cierta normalidad, sucumbiendo sin embargo al delirio colectivo cuando se exponen a la influencia de la dinámica independentista. Es decir, los seres humanos al relacionarse con otra masa o grupo social suelen destacar unas características: son un alma colectiva en la cual sienten, piensan y actúan de forma totalmente diferente a la que sentirían, pensarían y actuarían de manera individual. Es la tercera paradoja catalana.

 

En la siguiente fase, el virus ya ha entrado en una espiral de contagios masivos, las creencias, ya paranoias, se transforman en convicciones, estas en estados mentales y estos a su vez en credos casi religiosos.

 

En última estancia, este credo conduce a los portadores del VAPR-P1a crear y creer en promesas de un paraíso terrenal, el país de jauja y jardín de Edén (Cataluña, Inglaterra, USA), lo que significa el máximo triunfo del virus.

 

Este momento se produce cuando el VAPR-P1 ha logrado interrumpir al máximo la trasvasabilidad entre los dos hemisferios del cerebro. En los VAPR-P1 predomina el hemisferio derecho de tal forma, que sus portadores son inmunes a cualquier razonamiento económico, político social y reaccionan con síntomas de alergia social, hasta violentos, ante cualquier intento de argumentar que existen otros modos y módulos de convivencia política social que no sean, por ejemplo, una República Independiente Catalana. Como secuela de este ataque viral, se rompen amistades, familias y la convivencia nacional.

 

EL VAPR-P1 libera energías emocionales enormes en sus portadores, en cuanto que hace creer que se lucha por objetivos tan nobles como la libertad, la autodeterminación, así como contra opresores y ‘ladrones’. Este ha sido el origen de los estados democráticos y por tanto gozan históricamente de un reconocimiento social. Por ello, los portadores del VAPR-P1 creen firmemente que escriben historia, creencia que es posible con la anulación del hemisferio izquierdo del cerebro.

 

Como consecuencia, el VAPR-P1 induce a sus portadores al convencimiento que su causa justa (Make America Great Again, RIC) justifica ignorar las leyes y acuerdos que rigen las convivencias nacionales e internacionales (BREXIT), ya que sus portadores viven en un mundo aparte, blindado e inaccesible. El virus anula en este sentido la consciencia cívica legal de sus portadores y permite que desde la subconsciencia de estos surjan, incontroladamente fuerzas telúricas, ancestrales, que Jung describe como el subconsciente de la humanidad. El carácter colectivo del movimiento independista y la dependencia de sus adeptos a las doctrinas del mismo conduce a la cuarta paradoja catalana.

 

La psicología de masas en el procés

La idea, en la psicología de masas, se centra en la inexistencia de autonomía dentro de un grupo ya creado. Una persona que forma parte de una masa deja de ser independiente, es más, se subordina al grupo al que pertenece, lo cual significa que los que reclaman el independentismo, a la vez son sujetos mentalmente y emocionalmente pendientes de los maestros de orquesta de la República Independiente Catalana. El virus les ha eliminado su juicio crítico y su resistencia a la manipulación, convirtiéndoles a su vez en manipuladores

 

Un criterio diagnóstico detecta entre los portadores del VAPR-P1 los siguientes comportamientos, comunes a casi todos los pacientes de un trastorno delirante:

  • El paciente expresa una idea o una creencia con una persistencia o fuerza inusual: en este caso la independencia.
  • Esa idea ejerce una gran influencia, y su vida se altera habitualmente hasta extremos inexplicables.
  • A pesar de su convicción profunda, habitualmente hay una reacción de secretismo o sospecha cuando el paciente es preguntado sobre el tema.
  • El individuo tiende a estar sin humor e hipersensible, especialmente respecto a su creencia (causa injusta, causa justa)
  • Tiene un carácter de centralidad: independientemente de lo improbable que sean las cosas que le ocurren, el paciente lo acepta sin casi cuestionárselo en un proceso de percepción selectiva de la realidad. (falsificaciones de la historia etc.)
  • Si se intenta contradecir su creencia es probable que levante una fuerte reacción emocional, a menudo con irritabilidad y hostilidad. (se rompen lazos sociales, amistades, se fragmenta la sociedad)
  • La creencia es, cuando menos, improbable (contradice a todos los acuerdos, políticos sociales etc.)
  • La idea delirante ocupa una gran parte del tiempo del paciente, y abruma otros elementos de su psique.
  • El delirio, si se exterioriza, a menudo conduce a comportamientos anormales y fuera de lugar, aunque siempre justificado con creencias delirantes (huida de la justicia, exilio en Bruselas, gobiernos simbólicos y con mando a distancia.)

 

Como la mayoría de los virus, la estructura del VAPR-P1 tiene programada un sistema de supervivencia que le garantiza resistir ataques de la razón, intervenciones legales, o fuerzas externas impulsadas por las sociedades del entorno. La variante del virus impulsa a sus portadores el ímpetu misionero para propagarlo, en Cataluña especialmente entre los más jóvenes, mientras que en Gran Bretaña el VAPR-P1se cebó con la población de más edad. El campo cultivo del virus se nutre del refuerzo de las emociones de los procesos entre los niños y adolescentes. El ‘sentir’ eclipsa el ‘pensar’ que se ancla en la memoria emocional a largo plazo y se transforma en una bomba de relojería social.

 

No obstante, podemos afirmar que pueden existir zonas libres de este virus, como por ejemplo y en el caso de Cataluña, es el Valle de Arán, que se ha negado a participar en el “procés”.

 

Antídotos no existen y los antibióticos no tienen efecto sobre los virus, como en este caso. Los científicos del IADD impulsan el desarrollo de medicamentos antivirales para tratar infecciones potencialmente virulentas. Sin embargo, afirman, que la única vía de solución, que se perfila ahora en el horizonte, son curas alargadas exponiendo a los pacientes a rayos democráticos intensos, o a la intervención directa de una reprogramación cerebral, con la participación de víctimas de sistemas totalitarios, historiadores independientes etc. Sin embargo, las propuestas curativas del IADD quedan sin efectos, si los pacientes son resistentes a la terapia o se niegan incluso aceptar que sean portadores del VAPR-P1.

 

La posibilidad de evitar el contagio con el virus en las regiones afectadas radica en parte en una respuesta inmunitaria por un segmento de la población libre del virus que le confiere exención permanente a la infección, lo que hace posible votar el NO en Gran Bretaña o en Cataluña defender la constitución. Tienen defensas contra las infecciones víricas, conocidas como sistemas de restricción-modificación. Ejemplo portador de anticuerpos, son en especial los creadores del movimiento de Tabernalia.

 

Resumiendo, el Dr. Common Sense observa entre los portadores de VAPR-P la siguiente fenomenología (causas del alma de masas, según Freud)

  • En los portadores del virus, se ha desarrollado el sentimiento de poder invencible. Desaparecerá la conciencia moral del ser humano, tanto para lo bueno como para lo malo. En este sentido el “procés” es un acto liberador y desinhibidor social.
  • Contagio de sentimiento y forma de actuar: el interés colectivo pasa a ser el rasgo más importante. Las acciones y sentimiento serán contagiados, lo más importante es sentirse integrado.
  • Los sentimientos de la masa son simples y exaltados. Esta quiere ser dominada y someter a la vez. En la masa predomina una falsa ilusión sobre lo real.
  • Sugestionabilidad: es la causa más importante. El ser humano se contagia y pasa a ser hipnotizado por las acciones de los otros. No tiene conciencia de sus actos porque se ha dejado contagiar por la masa. Aparece un sentimiento de omnipotencia y el ciudadano ya no ve nada imposible: el famoso realismo mágico catalán.
  • Identificar el alma de las masas con el alma de los primitivos. Está sujeta al poder mágico de las palabras (de unos líderes hipnotizantes) porque no reconocieron lo real. La masa pide ilusiones que no pueden rechazar, lo irreal predomina ante lo real.
  • Mecanismo de supervivencia: Ya Le Bon mencionaba que en la “masa” desaparecen las peculiaridades de los individuos. En la masa el individuo percibe la oportunidad de alcanzar lo que es imposible para el uno, pero sí para el grupo.

También se debe tener en cuenta que el hecho de que una mayoría coincida en un determinado punto de vista no significa que sea necesariamente la opinión correcta. La falta de información, el peso de los intereses de cada grupo o la ausencia de suficiente reflexión pueden hacer predominar ideas equivocadas.

 

Después de muchos años, los científicos del IADD llegan a la conclusión que todo esto de la RIC, tiene un solo responsable, el maldito VAPR-P1.

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

El autor:
Dr. Kurt Grötsch (Nürnberg, Alemania, 1954) es un consultor, creador y gestor, especializado en el emprendimiento, ocio y turismo, pionero en la promoción e impulso del turismo chino en España. Desde 1989 vive en Madrid, Barcelona y Sevilla.
Kurt Grötsch ha estudiado Psicología y Filología Románica (Master) en la Universidad de Erlangen-Nürnberg, es Doctor en Filología y Letras por la misma Universidad, y tiene un MBA-Excutive por la Escuela de Negocios (Madrid).
Entre 1984 y 1987 Kurt Grötsch fue profesor de la Universidad de Erlangen-Nürnberg, Alemania en literatura y estudios interculturales y creó en 1993 el concepto del “Emotion Management” y de la “Ingeniería de las Experiencias” aplicados a los servicios culturales y de ocio. Imparte cursos, ponencias, presentaciones en Universidades, Escuelas de Negocios en España, Francia, Alemania, Austria, Gran Bretaña, Suiza, Santo Domingo, Colombia, Cuba, USA, China, Kasakhstan, Uzbekistan. Ha creado y dirigido empresas en los sectores culturales, turismo y de formación en Alemania y España.