Ser Revolucionario hoy

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Ser Revolucionario hoy

Por

José Luis Briones

¿Hemos renunciado a la revolución?, es más: ¿rechazamos totalmente esta palabra?, pero ¿Qué significa realmente?

En primer lugar centrémonos. Es cierto que esta palabra tiene connotaciones de violencia, de agresividad, de fuerza.  Este es el primer error.

Ciertamente han existido revoluciones de estas características, pero no son precisamente las que han permanecido en la historia. Otras sin embargo han sido más fecundas, han transformado realmente la sociedad y sus efectos todavía permanecen.

Me refiero a aquellas, cuando hablo de revolución. Como por ejemplo el Renacimiento, la Revolución Industrial, o la que estamos viviendo en estos momentos.

Y estas últimas tienen una característica común: se han producido al margen de la voluntad de sus protagonistas.

SON INEVITABLES

Con esto quiero decir que sea cual sea nuestra actitud ante la palabra “revolución” esta se va a producir, se está produciendo ya. En consecuencia no se trata de negar su existencia, sino de definir nuestro papel en la misma.

Y hago esta aclaración porque con frecuencia me tengo que enfrentar al papanatismo de muchos que me miran como si yo fuese un extremista. El cambio que estamos viviendo es inevitable, es una realidad que se siente cada día, asumirlo o no, no es una cuestión (insisto porque es importante) de voluntad, es una cuestión de actitud.

Vivimos en una época revolucionaria pero ¿Qué es lo que está cambiando?, la respuesta produce auténtica sorpresa, porque cuando se analiza el comportamiento de nuestros políticos, uno no puede dejar de preguntarse ¿se han enterado?

Pese a que son temas claves, la cuestión no es definir si este hospital debe ser público o privado, que también. Al igual que con la escuela, por ejemplo. Temas claves, importantes, pero cuya decisión última depende de la visión que tengamos de la sociedad y de nuestro papel transformador de la misma.

Y es esto lo que se está transformando, es aquí donde se está produciendo una auténtica revolución.

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La revolución es de valores, de visiones del mundo, de definir nuestro papel como individuos. Un ejemplo: casi con seguridad a Usted le estará pareciendo esto un canto de sirenas, casi con seguridad Usted desea que le diga lo que hay que cambiar, y la conveniencia o no, de ser parte de este cambio revolucionario que estamos viviendo.

Y aquí le propongo un cambio de mentalidad.

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Revolución hoy es asumir nuestras responsabilidades individuales y asumir que no podemos seguir entendiendo la democracia como un simple gesto de votar cada cierto tiempo. Revolución hoy es tomar conciencia de que nos enfrentamos a poderes invisibles y poderosos cuyo principal objetivo es que no pensemos, que sigamos en la gigantesca rueda de hámster que nos han construido y en la que todos estamos corriendo, convencidos de que vamos a algún sitio.

Revolución hoy es tomar conciencia de que es vital crear estructuras en las  que los individuos podamos desarrollar al máximo nuestras capacidades, esto implica un  cambio fundamental en la forma de entender la empresa, incluso las instituciones públicas, porque nos lleva a sentirnos protagonistas dentro de ellas, y no meros espectadores.

Revolución hoy es asumir que el mundo no está dividido en “buenos” y “malos”, sino en personas con sus propios criterios, creencias y forma de entender la vida. Revolución hoy es pasar de una actitud de confrontación, a otra de encuentro de respuestas a las inquietudes de las personas, y no a nuestros intereses.

Revolución hoy es tomar conciencia de que solo desde el máximo desarrollo de nuestro potencial, podremos crear un mundo de igualdad y justicia. Que solo haciendo que cada día sea un desafío a nuestras posibilidades, estaremos sintiéndonos protagonistas.

Revolución hoy es asumir que la libertad es la principal característica del ser humano, lo que nos define como tales, y que en consecuencia debemos luchar hasta dar la totalidad de nosotros mismos, contra todo aquello que nos la limite, ya sean poderes financieros, políticos interesados o medios de comunicación.

Ser revolucionario hoy es ir contra la corriente conservadora que nos recomienda estar a la expectativa, que nos dice que “el sistema” es así y que nuestro papel es conformarnos. Sí, queremos una sanidad pública y de alto nivel, sí queremos unas escuelas en las que nuestros hijos aprendan a ser personas, sí queremos un mundo en el que no haya hambre, ni paro.

Pero todo esto será la consecuencia de algo previo: que nosotros asumamos nuestro papel de transformadores de la sociedad, que tengamos el coraje de asumir el desafío de ser protagonistas, que nos enfrentemos a la mediocridad, al papanatismo, a la miseria de creer que como votamos cada cuatro años, ya estamos contribuyendo a un mundo mejor.

Ser revolucionario hoy es ser todo lo que puedes ser. Así de sencillo, así de complicado.