¿Qué está pasando?

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 por

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José Luis Briones

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partidos

Mientras que en el PSOE se tiran los trastos, el PP se regocija en su actitud observadora y PODEMOS más de lo mismo, en CIUDADANOS tenemos la oportunidad de reflexionar sobre todos estos acontecimientos, convirtiéndolos en un motivo para avanzar.

Desde su fundación, CIUDADANOS se auto titula “nueva política”, y sinceramente siento que estamos siendo incapaces de explicar a los ciudadanos qué significa esto realmente, pues a la hora de la verdad entramos en el juego tradicional de siempre.

No digo que no tengamos que hacerlo, como en todo proceso de cambio, el presente y el futuro se superponen, y en la mayoría de las ocasiones tenemos que trabajar en paralelo en las dos dimensiones. Y esto es lo complicado, es muy difícil ser capaces de funcionar con dos esquemas mentales, que en la mayoría de las veces son contradictorios.

Scott Fitzgerald afirmaba “que la mayor prueba de inteligencia era trabajar en paralelo con dos formas de pensar contradictorias, y ser eficaces”, a CIUDADANOS nos ha tocado demostrar nuestra inteligencia, y no ya con declaraciones altisonantes, portadoras de buena voluntad, sino con un compromiso serio para solucionar los problemas que estamos viviendo en el mundo. Reclamamos una democracia digna y transparente, reclamamos justicia, reclamamos que se nos reconozcan nuestros derechos adquiridos en un sinfín de facetas de nuestras vidas cotidianas, y todo esto es justo y necesario, incluso urgente.

Pero estamos olvidando algo mucho más importante, que todas estas reclamaciones son la consecuencia de algo mucho más grave. Son la consecuencia, no la raíz del problema. Estamos trabajando la superficie, sin llegar al fondo.

Es este fondo en el que tenemos que trabajar y este trabajo el que nos debe diferenciar y definir nuestro carácter progresista y de cambio.

Solo así haremos de CIUDADANOS un Partido coherente con su vocación regeneradora, solo así podremos afirmar sin miedo a que se nos contradiga, que realmente estamos comprometidos con el cambio, solo así podremos demostrar que muchos de los actuales partidos que se auto titulan “progresistas”, realmente están utilizando esta palabra sagrada, como forma de ocultar el vacío de contenido de sus programas.

¿Cuáles son los problemas a los que tenemos que hacer frente, para que nuestras reivindicaciones se materialicen en un Programa real y eficaz?

Quiero avanzar queridos lectores, que muy probablemente se puede caer en la tentación de pensar que todos estos problemas están muy lejos de nuestra realidad cotidiana, que no nos afectan de forma directa, que realmente sí es bueno que se solucionen, pero que es un tema a largo plazo, si no “utópico”.

No voy a entrar, por ahora, en este debate. Tengo la más absoluta seguridad de que estos problemas están muy cerca de nosotros, que afectan de forma directa a nuestra vida diaria, y de que, como Partido y como ciudadanos de este mundo, no podemos vivir de espaldas a las consecuencias que generan.

Por otra parte no estoy proponiendo que vivamos al margen de estas reivindicaciones, que también forman parte de nuestros derechos, y a las que en consecuencia ni debemos, ni podemos renunciar. Nuestro desafío como Partido progresista es ser capaces de enfrentarnos a los desafíos del presente, sin dejar de ver el futuro que queremos construir con nuestro compromiso político.

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  1. Estamos consumiendo los recursos de un mundo y medio, es decir: un 50% más de lo que deberíamos. Esto implica un encarecimiento de los productos de primera necesidad, a corto plazo, y aumento del hambre a medio.
  2. El 1% de la población mundial, posee más riqueza que el 90% restante, lo que genera un total desequilibrio del nivel de vida de la población mundial. La consecuencia directa a nuestra vida es el aumento del terrorismo, y el fomento de la desigualdad entre los países ricos y los pobres.
  3. La riqueza financiera supone 1.500 BILLONES de dólares, mientras que la riqueza productiva no supera los 20 BILLONES de dólares. Esto implica una separación entre la economía financiera y la real, fomentándose como consecuencia la especulación y el enfoque hacia el dinero “fácil”, centrándose más en los movimientos de capital, que en la creación de una riqueza real.
  4. No hay liderazgo, realmente no sabemos quién dirige el mundo, lo que implica un sentimiento de impotencia en la población, con la consecuencia directa de una actitud nihilista, convirtiéndonos en observadores de nuestra propia vida, en lugar de protagonistas.
  5. El centro de la vida se ha centrado en el consumo, a costa en muchos casos de la salud y el bienestar. Hipotecamos nuestras vidas, y en consecuencia, nuestro tiempo, a costa de un mayor enriquecimiento de nuestras vidas personales y familiares.
  6. Los problemas parecen indisolubles. Se hacen declaraciones altisonantes en los organismos internacionales, que no conducen a ninguna solución. De esta forma problemas como la inmigración, permanecen, con las consecuencias directas en nuestras vidas, y lo que es más grave, en nuestras actitudes de rechazo, sin reflexión. Y así podríamos hablar del hambre en el mundo, de la escasez de agua, y de la explotación infantil, entre otros.
  7. El mayor exponente de la riqueza es el dinero. Si no tienes dinero, no eres nada. Esto trae como consecuencia directa la marginación de vocaciones fundamentales para nuestra existencia, como pueden ser la de los maestros, médicos, misioneros, voluntarios, etc.

Cada uno de estos siete problemas afectan de una forma, u otra, nuestra forma de vivir, porque nuestros pensamientos y forma de entender la vida son el resultado de los mismos. Y sin embargo, y pese a su importancia, no sentimos que formen parte directa de los programas de nuestros partidos.

Se nos habla de la corrupción, que debe ser erradicada de forma directa y sin contemplaciones, del estado del bienestar, que es una conquista del ciudadano, de los derechos de expresión, etc., pero no se nos dice que estos, todos ellos irrenunciables, son la consecuencia de una forma de entender la vida y de una visión del mundo. Nuestro objetivo como militantes de un partido es, por supuesto, luchar porque estos se solucionen, pero no podemos dejar de hacerlo sin dejar de mirar (de estar enfocados) el mundo que queremos construir, y que pasa por dar respuesta a estos siete problemas fundamentales.

Entre otros, por supuesto, no he pretendido agotar este tema.

Esto ya no es

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IZQUIERDA          O          DERECHA

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Es una trampa en la que estamos cayendo, probablemente empujados por el poder que los grupos financieros tienen sobre los medios. Mientras estemos enfocados al corto plazo, no somos peligrosos.

Debemos superar, de una vez, esta dicotomía de izquierdas o derechas, como algo ya superado, y mucho menos aplaudir la pertenencia a un centro, imposible de definir. Realmente lo que tenemos que decidir es si formamos parte de los que quieren el cambio real, el cambio en la forma de ver el mundo, sintiéndonos en consecuencia progresistas, o los que desean que solo se cambien las situaciones a corto plazo, renunciando a nuestro papel de creadores de la Historia, formando en consecuencia parte del grupo de los conservadores.

Unos y otros están en todos los partidos, incluso unos y otros están entre los ciudadanos medios, que no se definen políticamente.

¿Qué es lo que está pasando?, sencillamente que seguimos siendo comparsas de los poderes, haciéndonos sentir protagonistas con el simple acto de ejercer un voto cada cuatro años, y dejando mientras que nuestra vida la dirijan desde Bruselas, o desde New York.

¿Se nos escapa en CIUDADANOS la solución de estos problemas?, depende de lo ambiciosos que seamos. Si nuestro objetivo es tener en los respectivos parlamentos, nacional y regionales, la mayor cantidad de escaños para hacer ver nuestra presencia ante el ciudadano medio, no es preciso que nos compliquemos más la vida. Asumamos nuestro papel de ser bisagras de la historia.

Pero si asumimos nuestra responsabilidad real, si aceptamos que nuestra existencia solo se justifica desde la transformación de la sociedad, aceptando un papel protagonista en este proceso, si entendemos lo que realmente significa la palabra CAMBIO que con tanta facilidad nos atribuimos y somos coherentes con ella, entonces comprenderemos cuál es nuestra misión real, entonces seremos capaces no solo de visualizar un futuro que tire de nosotros, sino que además seremos capaces de involucrar en este proceso al conjunto de la sociedad española.

Es nuestra ambición la que define nuestro papel como

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CIUDADANOS.

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Y es la tuya la que hará que este sea real.

 

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