Albert Rivera, un político SOÑADOR

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Albert Rivera, un político SOÑADOR

por

José Luis Briones

No está de moda soñar. Camuflado bajo el pretexto de que hay que ser realistas y tener los pies en el suelo, se esconde una realidad profundamente dolorosa: no soñamos, no porque seamos realistas, no soñamos porque no tenemos imaginación.

Por esto escuchar a uno de nuestros políticos hablar de “tengo un sueño”, no solo es un grito de esperanza. También es una valiente reivindicación, frente a un mundo apático, pasivo, lineal y cobarde.

No hay nada en nuestras vidas, en nuestro entorno, en nuestro mundo, que no lo haya hecho un soñador, una soñadora. Personas que en su día, impulsados por su visión de lo que tenía que ser, fueron capaces de romper con la rutina, con el “hay que tener los pies en el suelo”, para luchar por su libertad de creación. No forjaron lo nuevo en contra de nadie, pero casi siempre sí a pesar de todos.

Hemos caído en la trampa, hemos renunciado a soñar, porque la gente lo que quiere son realidades, olvidando que cualquier realidad ha sido antes un sueño. Pero si esto ya es grave en la sociedad, mucho más lo es en nuestros políticos.

No es cierto que la gente no quiera soñar. Nos están vendiendo la moto. Son nuestros políticos los que no sueñan, son nuestros políticos los incapaces de crear una visión de hacia dónde queremos ir. Se conforman – y ni eso en la mayoría de las veces – con solucionar nuestros problemas inmediatos, pero ¿Qué futuro están creando?

Ninguno. No tienen imaginación para esto.

De aquí que escuchar el discurso del líder de CIUDADANOS sea una brisa de aire fresco, frente a tanta mediocridad. Albert Rivera no es solo un soñador, es el único político capaz de hacernos soñar, y en consecuencia, el único político capaz de hacernos responsables de nuestras propias vidas.

Porque de esto se trata. De ser libres y de ejercer nuestra libertad, asumiendo la forja de nuestro futuro, ejerciendo de esta forma el principal papel de un líder: hacernos sentir a los ciudadanos protagonistas de nuestra propia creación.

En un mundo acelerado, como el que nos ha tocado vivir, podría parecer que un discurso de hace solo unos meses (mayo del presente año) ya ha quedado obsoleto. No es así, es más: no va a ser así, porque los sueños expresados por este líder en el cierre de campaña de las últimas elecciones municipales y autonómicas, no solo son los sueños de un pueblo, son toda una visión de la sociedad que queremos construir.

Sueño con

 

Podríamos desmenuzar palabra a palabra este discurso, para descubrir que cada palabra, cada frase es un grito de esperanza. Porque si hay algo que diferencia a este político de lo habitual – y de nuevo esta afirmación se constata en las elecciones catalanas que estamos viviendo en estos momentos – es que sin dejar de tener los pies en el suelo, nos hace ver el futuro. Y mucho más importante:

Nos hace sentir responsables de su construcción.